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A mano pelá

A mano pelá

Así van a tener que trabajar durante los próximos años las organizaciones no gubernamentales dedicadas a la promoción social en nuestro país y en el resto del amplio mapa del subdesarrollo de nuestro planeta al reducirse drásticamente los fondos que los países del primer mundo destinan al desarrollo. Los gobiernos locales, por su parte, agravan la situación recortando los fondos destinados a la asistencia social.

Obligados por la crisis de los mercados, que persiste a pesar de haberse iniciado ya la recuperación económica, los gobiernos, principalmente los europeos, proyectan reducir sus déficits metiendo tijera en los renglones de la ayuda social que asignan a las ongs dedicadas al trabajo de promoción y desarrollo. Sólo en Europa esta reducción será del orden de  los 11.000 millones de euros, unos 500.000 millones de pesos dominicanos. Téngase en cuenta que se trata de una reducción del dinero ya prometido.

Las ongs han denunciado este recorte, que se produce en unos momentos en los que el 30 por ciento de la población mundial vive en condiciones de extrema pobreza y necesita de esos fondos para aliviar su penuria.

Difícilmente los programas presupuestados con esos fondos se podrán llevar a cabo. Igualmente, los esfuerzos mundiales para alcanzar los Objetivos del Milenio para el 2015 quedarán cada vez más lejos de cumplirse.

Mientras la pelota rueda por los campos de fútbol en el Mundial de Sudáfrica, un informe con sugerente terminología futbolera, titulado “Penalti contra la pobreza” concluye que la ayuda al desarrollo de los veintisiete países que conforman la Unión Europea en el 2009 sumó 49.000 millones de euros, mil millones menos que el año anterior, lo que supone el 0,42% de la Renta Nacional Bruta (RNB).

Para el 2010, Europa se había marcado el objetivo de alcanzar el 0,56% de la Renta Nacional Bruta para ayuda al desarrollo, pero,  según el informe, las previsiones oficiales sitúan el total de la ayuda en el 0,46%, lo que significa "un déficit de 11.000 millones de euros. De esta reducción, siempre según el infome, son responsables algunas de las principales economías de la UE, como Italia, Alemania y Francia.

Con estos recortes tampoco los Objetivos del Milenio se podrán alcanzar. Para el 2015 no se podrán erradicar ni la pobreza “extrema” ni el hambre. Tampoco se podrá alcanzar la universalización de la enseñanza privada, ni la igualdad de género entre hombre y mujer.

La reducción de la mortalidad infantil y el mejoramiento de la salud materna, que en la mayoría de los países subdesarrollados o en vías de desarrollo dependen del trabajo que realizan las ongs, se verán seriamente afectados y no habrán mejorado sustancialmente para esa fecha. Otros objetivo como el combate del SIDA, el paludismo y otras enfermedades endémicas y la sostenibilidad del medio igualmente serán igualmente víctimas de este recorte de estos los fondos.

Y no serán sólo los países europeos, cuyas economías están en estos momentos en el punto de mira de los especuladores de los mercados, las que adopten esta medida. Países tradicionalmente donantes como Estados Unidos y Canadá, harán lo que han decidido hacer sus colegas de Europa pues también ellos se ha propuesto reducir sus déficits internos comprimiendo sus gastos ante el temor de que los inversores declaren insolventes sus economías.

Hay una cierta lógica en todo esto. Cuando una familia ve reducido su poder adquisitivo de la mesa retira primero el postre antes que el arroz y la carne. Obligados a ahorrar, los gobiernos recortan la ayuda que se ofrece a los mil millones de hambrientos antes que apretarse el cinturón por donde les duele a sus ciudadanos.

Cuando las barbas de tu vecino...

Cuando las barbas de tu vecino...

…Veas pelar pon las tuyas a remojar, dice un refrán castellano. Lo ocurrido hace unas semanas en Jamaica, que quedó al borde de una guerra civil cuando en un operativo militar se intentó capturar al capo de la isla, ha hecho pensar a más de un analista que nuestro Caribe y Centroamérica se están convirtiendo en una “narco-región”.

Fueron más de 70 los muertos en una semana de combates callejeros. El objetivo del operativo militar era detener a Dudu, considerado en Estados Unidos como uno de los mayores narcotraficantes del mundo.

Pero por Dudu la gente se echó a las calles y enfrentó abiertamente a las fuerzas de seguridad. Sus seguidores están fuertemente armados, hicieron barricadas e incendiaron estaciones policiales. Las fuerzas de seguridad detuvieron a más quinientas personas en los días de la reyerta.

Como nuestro Figeroa Agosto, de Dudu no hay señales en Kingston. La gente lo apoya porque lo considera un benefactor y promotor comunitario en uno de los barrios más humildes de la capital. Y por eso lo defienden. Cierto que narcotrafica, pero cierto también que ha hecho por los moradores de un barrio conocido como Tivoli Gardens mucho más que los políticos. Y por eso lo defienden.

El temor es que Jamaica sea tan solo un país más de nuestra región en el que la vida de los ciudadanos empiece a organizarse y decidirse en torno al narcotráfico. Pasó también en Guatemala, donde han fracasado grandes operaciones para capturar a los cabecillas del principal cartel del país, denominado los Lorenzana. Miles de pobladores salieron armados a defender a sus "benefactores", frustrando las operaciones montadas por la DEA.

En menos de una década, todos los países han visto crecer la violencia resultado de pandillas dedicadas al narcomenudeo y dispararse la corrupción en las instituciones de seguridad por la penetración del crimen organizado. La pacifica Trinidad pasó de siete homicidios por 100.000 habitantes a más de 30. Guatemala, Honduras y El Salvador viven una guerra olvidada que los ha convertido en la región más violenta del planeta. Si en México asusta ver decapitados, en Guatemala y El Salvador las maras juegan al fútbol con las cabezas de sus víctimas.

“Centroamérica y el Caribe, leo en un amplio informe divulgado por la prensa, reúnen condiciones óptimas para convertirse en una narcorregión que podría incluir varios Estados fallidos, una violencia endémica brutal y emigraciones más masivas que las actuales. La región tiene muchos espacios con ausencia o debilidad del Estado. Esos espacios están ubicados en rutas geográficamente estratégicas para mover droga desde Colombia y Venezuela; son ideales para bodegas, laboratorios o bases logísticas, y están habitados por población pobre, fácilmente ganable por los delincuentes. Se ha formado en esos lugares un entramado de rutas múltiples que incluyen, entre otros, el Petén guatemalteco, la costa del Pacífico entre Nicaragua y El Salvador, la costa atlántica de Honduras y Nicaragua, las fronteras de Belice y Guatemala con México y la conexión por el Atlántico de toda Centroamérica con Jamaica, República Dominicana, Haití, Trinidad y todas las islas caribeñas, que, además, tienen mucho turismo y por lo tanto consumo de drogas”.

Señales de que en nuestro país el poder del narcotráfico es cada día mayor las vemos a diario y sería bueno que lo ocurrido en Jamaica nos hiciera pensar y tomar medidas porque “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”.

Esperanza para la paz

Esperanza para la paz

No es fácil encontrar en las páginas de los periódicos noticias que dejen un buen sabor de boca. Las hay ciertamente, pero de ellas no se hacen eco los medios de comunicación, por lo general. Y como “lo que no se cuenta no ha pasado”,  las noticias que llevan un poco de esperanza con los dedos de una mano se cuentan y aún sobran dedos.

Hoy, viernes, que es cuando por lo regular escribo esta columna, leo en la prensa que el presidente norteamericano ha enterrado la doctrina Bush sobre la guerra preventiva. Si es verdad que Obama ha llegado al convencimiento de que para garantizar la seguridad de EEUU es mejor tener una economía fuerte y unas buenas relaciones diplomáticas que enzarzarse en guerras, sobre todo si son preventivas, torpezas y errores como el de la invasión a Iraq no se repetirán.

Se trata de su nueva Estrategia de Seguridad Nacional que presentará hoy mismo al Congreso. Con esta nueva Estrategia, el presidente norteamericano se distancia kilómetros de su antecesor, George W. Bush, al enterrar su doctrina de la guerra preventiva y revertir los pilares de unas políticas económicas y militares que llevaron a la mayor recesión de EEUU desde la Gran Depresión.

El gobierno del país más poderoso del mundo ya no considera legítimo el uso unilateral de la fuerza. Esta es una gran noticia que da nuevas razones para la paz.

El poder, el verdadero poder disuasorio, dice Obama está en la economía y no en las armas. "El centro de nuestros esfuerzos es un compromiso por renovar nuestra economía, que es la fuente del poder de EEUU", dice en el documento que presentará a la Cámara.

Se trata, dice, de refundar la economía a base de "una mejor educación, una reducción de la deuda, una potente industria de energías limpias, una mayor investigación científica y una modernización del sistema sanitario".

La nueva doctrina subraya el grave peligro de crisis económica global. Este es el verdadero enemigo al que Estados Unidos debe temer y no a los países supuestamente terroristas.

La nueva estrategia apuesta por la diplomacia del multilateralismo de las instituciones internacionales y subraya que no es una opción "levantarse y marcharse", tal como hizo su antecesor. Más allá de una mayor cooperación con sus aliados tradicionales, el mandatario pone especial atención en lograr nuevos aliados, intentando atraer hacia la órbita de EEUU a países como China e India, y mejorar las relaciones con Rusia.

Entre los enemigos de EEUU, Obama señala el peligro que suponen para su país los programas nucleares de Irán y Corea del Norte. Pero amenaza más con aislarlos, si continúan incumpliendo sus obligaciones internacionales, que con invadirlos, como hizo Bush en Irak.

Y, en referencia a la guerra si fuere necesaria, el presidente dice que “aunque el uso de la fuerza es, a veces, necesario, siempre que podamos agotaremos otras opciones antes que la guerra y sopesaremos cuidadosamente los costes y riesgos de la acción frente a los costes y riesgos de la inacción".

Esto no quiere decir que no habrá guerras en absoluto en el futuro. “Obviamente, habrá ocasiones, dice un comentarista norteamericano, en las que habrá que usar la fuerza... Pero, para usarla menos, se necesitan otros medios con los que hacer frente a las amenazas de seguridad y poder solucionar problemas".

No todos van a estar de acuerdo con Obama. Los republicanos piensan que sin amenaza militar no se detendrán los planes nucleares de Irán y Corea del Norte. Los demócratas más progresistas entienden que se debe renunciar expresamente a la guerra preventiva en lugar de limitarse a no incluirla en la redacción de la futura estrategia de seguridad norteamericana.

Lo que está claro es que Obama se aleja años luz de su antecesor Bush. Eso es una buena noticia para el mundo.

Que aprendan de nosotros

Que aprendan de nosotros

Y me pregunto yo por qué los gobiernos europeos, norteamericano, japonés, chino, brasileño y demás países poderosos del planeta tierra no vienen a nuestra República Dominicana para encontrar la fórmula mágica que les ayude a salir de la crisis financiera y económica en la que se encuentran desde hace ya más de dos años.

Nosotros tenemos la clave. Mientras a duras penas los países más fuertes, décima a décima, van dejando atrás la dura recesión económica que paralizó y aún deflaccionó su crecimiento, nuestra altiva y atrevida economía ha crecido, según anunció con toda solemnidad y regusto el Gobernador del Banco Central días atrás, nada más y nada menos que un siete y medio por ciento.

Vamos a andar sobrados realmente pues con un crecimiento así y una inflación de poco más del dos por ciento nuestro país debería convertirse en un paraíso y en la envidia de todos. Técnicamente, dicen, con un crecimiento así no puede darse crisis.

Y yo, que de economía, por más que lo intento, no logro entender casi nada, cuando me encuentro con noticias como esta me frustro todavía más pues se desvanece mi esperanza de ver este lado de nuestra realidad con cierta claridad. No hay manera, las piezas de este complejo puzzle que es la macroeconomía no las puedo armar, me sobran unas cuantas y la imagen queda desfigurada.

Me da menos trabajo entenderlo desde el lado político. Quiero decir que comprendo que, a pocos días de unas elecciones, el gobierno aproveche toda ocasión y circunstancia para apabullar a los ciudadanos votantes con las excelencias de su gestión y lograr con ello que sus candidatos arañen unos últimos votos que aseguren al Presidente una administración de la cosa pública sin inconvenientes ni incomodidades en los próximos años. Y  quién sabe si hasta sirvan para reconsiderar el tema de la reelección, asunto sobre el que no pocos piensan que hay “gato encerrado entre macuto”.

Siempre me pregunto, y nunca encuentro la respuesta, ni nadie me la da, por qué de nuestro crecimiento económico, eso que le llaman el PIB, no se benefician los dominicanos corrientes y molientes y por qué toda la bonanza parece ir a parar a las grandes corporaciones e instituciones financieras.

Cuando la crisis mundial explotó los analistas, que nunca la advirtieron a tiempo, dijeron que sus reales causas eran la voracidad y la codicia. Las medidas de socorro aplicadas por los gobiernos así parecían haberlo entendido. A los bancos se les han impuesto unos mecanismos más severos de control para evitar que esto se repita.

Pero lo ocurrido en Europa en estos días con el caso griego y su amenaza de extender el paraguas de sus penas a otros países de la zona euro como Portugal, Irlanda y España acaba de mostrar al mundo que la recesión económica no ha quedado superada como se creía y que la codicia sigue bien viva, ahora con la especulación de los mercados que han puesto objetivo en el debilitamiento del euro, que se encuentra depreciado con respecto al dólar.

Insisto, que los señores del FMI, del Banco Mundial, de la Unión Europea y hasta el Secretario del Tesoro Norteamericano y de su Reserva Federal, se vengan por aquí para que les expliquemos cómo es que hay que hacer las cosas para salir de la crisis y para crecer sostenidamente.

Los gestores de nuestra economía dicen que, porque hicieron bien su trabajo desde que la crisis estalló, los efectos sobre nuestra economía fueron menores que los del resto de países latinoamericanos. Ahora crecemos más que nadie.

Pero, lo que sigo sin entender es porque la gente con la que a diario me cruzo en la calle y la de mi entorno lejos de mejorar tiene más difícil cada día cubrir sus necesidades y las de su familia. No lo entiendo.

El maldito de Dios

El maldito de Dios

 

Por la puerta del Domingo de Ramos, también llamado domingo de Pasión, los cristianos católicos iniciábamos ayer la Semana Santa. No se le dice Santa porque estos siete días sean más santos que los siete días del resto de las semanas del año. Se le dice Santa porque en estos días celebramos de manera más solemne y especial el gran misterio de nuestra salvación, ese empeño loco de un Dios apasionado por nosotros, sus hijos, que quiere que nuestra vida sea plena y para siempre. Para ello se hacía necesario vencer a un enemigo del ser humano que parecía invencible, la muerte. Sólo así la vida tiene futuro.

Es la fiesta de la Pascua, que significa paso y se refiere a ese paso que Jesús dio de la muerte a la vida al aceptar, como colofón de su misión, entregar su vida en el madero en el que eran ajusticiados los malhechores de lesa patria. En Jesús de Nazaret, la Pascua es, incluso, más que pasar de la muerte a la vida, es pasar de la deshumanización a la rehabilitación de la condición humana.

A Jesús lo matan las élites políticas y religiosas de su pueblo. Lo hacen pasar por subversivo y criminal y le asignan el tipo de muerte reservado para esta calaña. Para los judíos el que muere en la cruz es “maldito de Dios”. Así lo prescribe el libro del Deuteronomio: “Si un hombre es condenado a muerte por su pecado y muere colgado de un madero, su cadáver no quedará sobre el madero durante la noche, sino que lo enterrarás el mismo día, pues el que cuelga del madero es maldito de Dios”.

También los romanos tenían la crucifixión como ejecución de la pena máxima. Era el “crudelísimo y horribilísimo suplicio” para los esclavos y los que no eran romanos sorprendidos en faltas como la rebelión. En los territorios ocupados de Palestina a los romanos les venía bien la crucifixión pues les ayudaba a mantener sometidos a los judíos metiéndoles el miedo en el cuerpo y garantizar su sumisión.

Esta es la muerte que le cuadra a Jesús, tanto por el lado romano, como por el lado de los suyos. Es la muerte propia de un maldito de Dios y abandonado de los hombres.

Un centurión que presenció los hechos del Calvario reconoce en Jesús la inocencia y declara que era un hombre verdaderamente justo, no un maldito. Justo en la mentalidad de Israel es el que realiza el Objetivo de la Ley. Jesús dio a la Ley su verdadero cumplimiento; para ello y por ello transgredió las normas inútiles, denunció la ridícula vivencia del sábado, abrió nuevos caminos, acogió a todos, incluso a los paganos. Y todo eso en aquel tiempo y en aquel pueblo era un delito.

Abandonado de todos, Jesús sólo confía en el Padre que es también responsable de lo que le acontece.. A él se dirige, colgado del madero, con palabras que salen del fondo de su condición de Siervo Sufriente: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

La respuesta vendría tres días después, o mejor, unas cuantas horas después repartidas a lo largo de tres días, la tarde noche del viernes, el sábado y las primeras del día del sol, el primero de la semana, que luego, y precisamente por la resurrección se llamará domingo, día del Señor.

Y, puesto a transgredir, Jesús se saltó los convencionalismos incluso a la hora de resucitar. En lugar de escoger a sus compañeros de los tres últimos años de su vida, privilegia a unas mujeres para que tengan ellas la primicia del mayor acontecimiento de la historia humana: que el Dio que se humanizó naciendo en Belén y que destinado a ser el Mesías murió en la cruz como un maldito de Dios, ha vencido a la muerte para que todos los hombres tengan vida en plenitud.

Felices Pascuas

De nuevo el

De nuevo el

En estos días se ha vuelto a hablar del “barrilito” de los senadores, ese dinero extra de que disponen nuestros honorables representantes en la Cámara Alta concebido para obras sociales pero puesto permanentemente bajo sospecha porque permite un sin número de artimañas que van desde el nepotismo hasta el enriquecimiento personal.

En estos días el tema vuelve a ser de actualidad al pedir la Junta Central Electoral que se suspenda por el tiempo que dure la campaña para que los aspirantes no tercien en el torneo de las elecciones en condiciones desiguales. Al aspirar a la reelección varios de los actuales senadores el dinero de ese barrilito, tememos todos, se convertirá en cuartos para la campaña y se descuidarán los programas sociales que están comprometidos.

En su día el columnista de este periódico, Juan Bolívar Díaz escribió un artículo muy clarificador sobre este tema. Decía que el barrilito se estaba convirtiendo en un “abuso de los recursos del Estado por parte de quienes están llamados a regularlos y supervisarlos”.

Los senadores se han sentido molestos con esta propuesta de Juluio César Castños Guznán y no aguantan bien que los periodistas les cuestionen sobre el asunto. El pasado viernes el propio presidente de la Cámara, que se postula nuevamente como senador por el Distrito Nacional, llamó irrespetuoso a un periodista de El Caribe que insistió en pedir su opinión sobre las declaraciones del máximo representante del organismo electoral dominicano.

Según señala Díaz en su artículo al que me he referido un senador recibe 150 mil pesos de sueldo base. A ello se añaden otros 50 mil para gastos de representación, más 25 de viáticos y otra cantidad igual por concepto de hospedaje. Por cada sesión a la que asisten perciben 3 mil 500 y 2 mil 400 por cada reunión de las distintas comisiones de las que forman parte. Es decir, los ingresos netos por ser senador son de unos 300 mil.

Y hay que tener en cuenta que por parte del Estado corren también el salario de los empleados del senador en sus dos oficinas, una en la sede central y otra en la provincia. En una de estas oficinas los empleados, según cuenta Juan Bolívar Díaz, son “13, que incluyen un “asesor de imagen”, dos asistentes, dos secretarias, cuatro encargados de seguridad (aparte de varios militares que los cuidan), dos choferes y apenas un asesor de proyectos. Antes del último incremento salarial del 15 por ciento, el costo de estos era de 289 mil al mes. El salario máximo era de 45 mil pesos. En la provincial tenían otros 142 mil 500, para pagar 11 empleados más, con un salario máximo de 25 mil. Aunque la suma da 431,500, tenían un tope de 470 mil pesos”. Con fondos públicos se pagan también los servicios, el alquiler y para combustible disponen de una asignación de 190 mil mensuales.

Lo del barrilito, al que técnicamente llaman “Fondo Mensual para la Gestión Provincial, Asistencia Social e Institucional de la Oficina Senatorial”, es aparte. Según la población de la provincia a la que representa, el dinero de que dispone cada senador para proyectos y obras sociales oscila entre 400 y 900 mil. Ese cálculo se estimó en base a un peso por ciudadano.

En su día la periodista Alicia Ortega denunció que los dineros de este Fondo se estaban usando indebidamente, sobre todo en las oficinas provinciales al rebasarse los topes salariales de algunos empleados, muchos de ellos familiares del senador. Fue clamoroso el caso de Valverde Mao donde una empleada doméstica estaba en nómina con 20 mil pesos y tan solo cobraba 5 y ni sabía que era empleada del Senado.

Honestamente creo que la petición de la Junta Central Electoral de que se suspenda hasta mayo el barrilito es sensata pues ayudaría a que cada uno de los actuales senadores que aspiran a reelegirse no caigan en la tentación de usar esas colosales cantidades de dinero en la campaña electoral. Alguien dirá que cada candidato saca de donde puede el dinero de su campaña, pero es que en el caso que nos ocupa, un centavo desviado a la campaña es un centavo arrebatado al ciudadano.

 

San Romero de América

San Romero de América

En los próximos días, el 24 de este mes de marzo,  se cumplirá el trigésimo aniversario del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, arzobispo en aquellos años de la arquidiócesis de San Salvador en el país centroamericano.

Sobre las seis de la tarde mientras celebraba la eucaristía en el oncológico de la capital, donde residía en una pequeña habitación que ni baño tenía, uno de los muchos escuadrones de la muerte que abundaban en aquel país sangrado décadas de guerra, acabó con su vida terrena dando inicio a su vida inmortal.

No era Romero ni cura ni obispo de perfil revolucionario; más bien todo lo contrario. Pero en esta vida se puede ser conservador o de ideología revolucionaria pero no ciego. Y fue la realidad vivida en ese diminuto país centroamericano conocido como el “pulgarcito de América” por el sobrenombre que le dio en 1931 la poetisa chilena Gabriela Mistral, lo que cambió la manera de leer el evangelio a este “obispo de derechas”.

Sabía Romero que su vida peligraba. Ya en la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, en febrero de ese 1980 fue víctima de un atentado dinamitero que no acabó milagrosamente con su vida, y la de los fieles que llenaban el templo para escuchar al prelado.

Un mes después, el domingo 23 de marzo mons. Romero pronunció su última homilía, considerada por algunos como su sentencia de muerte debido a la contundencia de sus denuncias. Para la posteridad queda ese grito desgarrador de quien está a punto de ser sacrificado: “en nombre de Dios y de este pueblo sufrido... les pido, les ruego, les ordeno en nombre de Dios, CESE LA REPRESION”.

Al día siguiente todo quedaría consumado. Fue enterrado el 30 de marzo y sus funerales fueron una manifestación popular de respeto, adhesión y cariño. Sus queridos campesinos, las viejecitas de los campos, los obreros de la ciudad, algunas familias adineradas que también lo querían, estaban frente a la catedral para darle el último adiós, prometiéndole que nunca lo iban a olvidar. Sus funerales siguieron marcados por la violencia.

He leído que en días pasados la Conferencia Episcopal de El Salvador en un documento dado a conocer a la opinión pública ha reconocido que en estos momentos hay un ambiente más favorable y propicio para darle continuidad a su causa de beatificación que en algún despacho de Roma descansa desde 1996.

Tuve la suerte de coincidir en la capital salvadoreña cuando se celebraba el vigésimo aniversario de su martirio y participar en los distintos actos que un grupo de comités programaron para celebrar su memoria. Recuerdo que, reportando para la revista española Vida Nueva, entrevisté a un campesino, que se llamaba Carlos Alvarenga, catequista muy cercano a monseñor Romero. Su causa de beatificación estaba siendo objeto de teológicas y canónicas especulaciones entre los purpurados locales y los vaticanistas. Le pregunté si él creía que la Iglesia lo debía declarar santo y me contestó que para él y la gente del pueblo eso no era importante, que para ellos ya Romero era santo y como a un santo del pueblo le profesaban devoción. Realmente la oficialización de su santidad les traía sin cuidado.

Así pensaba otro obispo hermano de Romero, Pedro Csaldáliga. A los pocos días de su martirio escribió un poema en el que lo llama¡San Romero de América!

El ángel del Señor anunció en la víspera... El corazón de El Salvador marcaba 
24 de marzo y de agonía. //Tú ofrecías el Pan, el Cuerpo Vivo //-el triturado cuerpo de tu Pueblo; Su derramada Sangre victoriosa -la sangre campesina de tu Pueblo en masacre 
que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada! 
  
El ángel del Señor anunció en la víspera, y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte; 
como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.  
¡Y se hizo vida nueva en nuestra vieja Iglesia! 
  
Estamos otra vez en pie de testimonio, ¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro! 
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra. 
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente. 
Romero de la Pascua Latinoamericana. 
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa. 
  
Como Jesús, por orden del Imperio. ¡Pobre pastor glorioso, abandonado 
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa...! 
(Las curias no podían entenderte: ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).

Y el poema sigue y termina diciendo: San Romero de América, pastor y mártir nuestro: ¡nadie hará callar tu última homilía!

 

 

Haití-Chile

Haití-Chile

 

También las tragedias nos muestran las diferencias entre unos países y otros y desnudan el desigual desarrollo de los pueblos. Tienen en común la muerte y el dolor que generan por doquier, pero difieren en el número de víctimas que se cobran y el de las pérdidas que causan. Diferentes son también los plazos que se lleva recomponer el desaguisado.

Los terremotos de Haití y Chile nos lo muestran claramente. En intensidad fue menor el de de nuestro vecino, 7.7 frente a 8.8; pero en víctimas el menor fue más trágico que el mayor. En días pasados un obispo haitiano hablando en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de Santo Domingo elevaba a medio millón las trescientas mil víctimas oficiales reconocidas por el gobierno que preside Preval. Acusado de falta de coordinación y de otras cosas más, el gobierno chileno tuvo que rebajar a 316 los más de setecientos muertos que contabilizaban los medios de comunicación de acuerdo a los datos suministrados por las autoridades.

La reconstrucción de lo destruido en Puerto Príncipe dicen que se tomará por lo menos veinticinco años y no será posible sin la asistencia internacional. La presidenta Bachelet, a quien el destino ha decidido amargarle sus últimos días como mandataria, ha dicho que para recuperar la zona afectada por el terremoto se requerirán tan solo tres años y no será necesaria la asistencia exterior que tanto condiciona la soberanía de los pueblos.

No quiero pensar qué hubiera pasado de haber ocurrido las cosas justamente al revés, es decir, si el terremoto de Haití hubiera tenido la intensidad del de Chile. Las víctimas chilenas habrían quedado reducidas a una mínima expresión, pero las de Haití habrían sido colosales y de un catastrofismo realmente apocalíptico.

Sí, estas tragedias y otras que tienen que ver con la naturaleza desnudan nuestro mundo. El maltrato que damos al planeta lo está rebelando contra quienes lo habitamos. Yo no sé si científicamente hay alguna relación entre terremotos y cambio climático, pero sería bueno saberlo. En lo que, en todo caso, sí hay relación es entre desarrollo y capacidad de resistencia. Un pueblo más desarrollado es menos vulnerable; un pueblo con un desarrollo en mantillas queda totalmente indefenso.

Haití y Chile nos lo acaban de demostrar, pero también Taiwan donde el pasado jueves tembló la tierra con una intensidad de 6.4 en la escala de Ritcher aterrorizando a los residentes de la isla pero nada más. Tan sólo 64 personas heridas y un incendio grande.

Sabiendo como se sabe ya las zonas que son más proclives a los terremotos deberíamos llevar a cabo políticas que permitan enfrentar estos fenómenos sin tener que volver a poner a cero el contador de la historia para empezar de nuevo. Los técnicos hablan de técnicas de construcción antisísmica, de relocalización de las zonas de habitabilidad etc.

No es que la tierra se haya vuelto rebelde y haya decidido devolver el golpe. No, yo lo que creo es que sencillamente la tierra tiene su propia dinámica, actúa de acuerdo a sus reglas y nos toca a nosotros respetarle eso porque ella, como quiera, seguirá su curso. Si le cambiamos las reglas de juego ella seguirá haciendo lo que le dicta su propia energía.

Al escribir estas líneas leo una noticia en la prensa internacional que dice que un escape de metano en el fondo del Ártico puede acabar de desbaratar el clima del planeta. Un equipo de científicos rusos y suecos ha descubierto múltiples chimeneas en la llamada plataforma ártica de Siberia Oriental, por las que ya escapan unos ocho millones de toneladas de metano cada año, la misma cantidad que la liberada por todos los océanos del mundo juntos. Este compuesto, encerrado en el suelo congelado de la tundra siberiana desde la última glaciación, es un gas de efecto invernadero 30 veces más potente que el ya famoso dióxido de carbono.

Dios hizo el mundo bien y bueno; lo dotó de armonía para que el hábitat fuera un espacio de paz y sosiego para el hombre. Los humanos, con poco sentido común, hemos roto esta armonía y la tierra que pisamos se está tornando hostil para nosotros. ¿Reaccionaremos a tiempo?