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Esperanza para la paz

Esperanza para la paz

No es fácil encontrar en las páginas de los periódicos noticias que dejen un buen sabor de boca. Las hay ciertamente, pero de ellas no se hacen eco los medios de comunicación, por lo general. Y como “lo que no se cuenta no ha pasado”,  las noticias que llevan un poco de esperanza con los dedos de una mano se cuentan y aún sobran dedos.

Hoy, viernes, que es cuando por lo regular escribo esta columna, leo en la prensa que el presidente norteamericano ha enterrado la doctrina Bush sobre la guerra preventiva. Si es verdad que Obama ha llegado al convencimiento de que para garantizar la seguridad de EEUU es mejor tener una economía fuerte y unas buenas relaciones diplomáticas que enzarzarse en guerras, sobre todo si son preventivas, torpezas y errores como el de la invasión a Iraq no se repetirán.

Se trata de su nueva Estrategia de Seguridad Nacional que presentará hoy mismo al Congreso. Con esta nueva Estrategia, el presidente norteamericano se distancia kilómetros de su antecesor, George W. Bush, al enterrar su doctrina de la guerra preventiva y revertir los pilares de unas políticas económicas y militares que llevaron a la mayor recesión de EEUU desde la Gran Depresión.

El gobierno del país más poderoso del mundo ya no considera legítimo el uso unilateral de la fuerza. Esta es una gran noticia que da nuevas razones para la paz.

El poder, el verdadero poder disuasorio, dice Obama está en la economía y no en las armas. "El centro de nuestros esfuerzos es un compromiso por renovar nuestra economía, que es la fuente del poder de EEUU", dice en el documento que presentará a la Cámara.

Se trata, dice, de refundar la economía a base de "una mejor educación, una reducción de la deuda, una potente industria de energías limpias, una mayor investigación científica y una modernización del sistema sanitario".

La nueva doctrina subraya el grave peligro de crisis económica global. Este es el verdadero enemigo al que Estados Unidos debe temer y no a los países supuestamente terroristas.

La nueva estrategia apuesta por la diplomacia del multilateralismo de las instituciones internacionales y subraya que no es una opción "levantarse y marcharse", tal como hizo su antecesor. Más allá de una mayor cooperación con sus aliados tradicionales, el mandatario pone especial atención en lograr nuevos aliados, intentando atraer hacia la órbita de EEUU a países como China e India, y mejorar las relaciones con Rusia.

Entre los enemigos de EEUU, Obama señala el peligro que suponen para su país los programas nucleares de Irán y Corea del Norte. Pero amenaza más con aislarlos, si continúan incumpliendo sus obligaciones internacionales, que con invadirlos, como hizo Bush en Irak.

Y, en referencia a la guerra si fuere necesaria, el presidente dice que “aunque el uso de la fuerza es, a veces, necesario, siempre que podamos agotaremos otras opciones antes que la guerra y sopesaremos cuidadosamente los costes y riesgos de la acción frente a los costes y riesgos de la inacción".

Esto no quiere decir que no habrá guerras en absoluto en el futuro. “Obviamente, habrá ocasiones, dice un comentarista norteamericano, en las que habrá que usar la fuerza... Pero, para usarla menos, se necesitan otros medios con los que hacer frente a las amenazas de seguridad y poder solucionar problemas".

No todos van a estar de acuerdo con Obama. Los republicanos piensan que sin amenaza militar no se detendrán los planes nucleares de Irán y Corea del Norte. Los demócratas más progresistas entienden que se debe renunciar expresamente a la guerra preventiva en lugar de limitarse a no incluirla en la redacción de la futura estrategia de seguridad norteamericana.

Lo que está claro es que Obama se aleja años luz de su antecesor Bush. Eso es una buena noticia para el mundo.

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