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Sobre el fin del mundo

Sobre el fin del mundo

Yo pensé que este artículo no llegaría a publicarse, ni tendría lectores, si, como muchos temían y algunos insensatos pregonaron, el pasado sábado, 21 de mayo, sobre las seis de la tarde, este mundo quedaba finiquitado. Ahora, según nuevos cálculos, tenemos tiempo hasta el 21 de octubre ya que Dios, en su bondad, ha decidido darnos una prórroga.

Así lo asegura Harold Camping, el predicador norteamericano que dice haberse gastado millones de dólares calculando el momento final. Convencido de ello, me cuesta creerlo, lanzó al mundo la advertencia en días pasados, una advertencia que no fue desoída en .nuestro país. En una de nuestra calles, una enorme valla publicitaria, colocada, encima de un edifico recordaba a los transeúntes el fatal día del final de todo.

En horas de la mañana, cuando llegué el pasado sábado a la parroquia en la que trabajo encontré dos niñas en la puerta con la imagen del miedo y del terror en sus rostros. La más pequeña, de no más de siete años, cuando me vio llegó hasta mi corriendo, se aferró a mis piernas y con la voz entrecortada me preguntó si era verdad que el mundo se iba a acabar a las seis de la tarde.

Me dio pena y mucha rabia. Sería esa rabia la que me trajo a la mente aquella advertencia de Jesús a quien causa escándalo a los pequeños. "Más le valdría, dice Jesús, que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar"

Sorprende que en este tiempo en el que estamos todavía se dé crédito a estas tonterías. A pocas cosas le han puesto tantas fechas de caducidad como al propio mundo nuestro, un mundo al que, pese a quien le pese, y por más millones que inútilmente alguien se gaste en calcular el tiempo que le queda, tiene largo trecho que recorrer y una larga historia que recomponer.

Dios hizo el mundo bueno. Todo estaba bien hecho nos recuerda el primero de los libros de la Biblia. Fue el hombre, en su afán por endiosarse, el que desbarató la armonía, belleza y bondad de la creación e introdujo el desorden en el mundo. Y es al hombre al que corresponder recomponer este embrollo.

El tiempo es un don que Dios nos da para que recompongamos la obra que él hizo bien en su día. Viendo cómo tenemos el mundo no creo que Dios quiere enviar de nuevo a su hijo Jesucristo a recoger este desastre. Un día lo hará ciertamente, pero será cuando el hombre haya recreado el mundo que su Padre hizo bueno y que los humanos no supimos administrar correctamente.

Y mucho me temo que el hombre va a a necesitar más tiempo que los cinco meses de prórroga que nos asegura el predicador Camping. Tal vez si los millones que asegura haberse gastado en el cálculo de la fecha definitiva los hubiera utilizado en mejorar alguna cosa mala del mundo el fin que tanto afán tiene porque llegue, estaría realmente más cerca.

¿Qué pasa en los países árabes?

¿Qué pasa en los países árabes?

Quienes acostumbran a seguir las noticias internacionales con cierta asiduidad habrán notado que desde hace unas cuantas semanas se habla de una serie de cambios y revoluciones en países árabes en los que la población, harta ya de tanta humillación y pobreza habiendo tanta riqueza en sus territorios, ha dicho basta.

Todo empezó en Túnez. Bastó un hecho, realmente significativo, pero de dimensiones menores, que acabó en dimensiones verdaderamente monumentales. Mohamed Buaziz, un joven tunecino de 26 años, tenía un carrito de frutas con el que se ganaba la vida. El carrito de Buaziz fue por enésima vez confiscado por la policía. Con un pequeño soborno resolvía cada incidente. Pero harto ya de tener sobornar decidió quejarse. Una funcionaria le escupió en la cara y se negó a asentar su queja. Esa última humillación para Buaziz fue demasiado y ese mismo día, 17 de diciembre del 2010, se prendió fuego y murió. La desgracia de Buaziz conmovió a sus vecinos y provocó una primera manifestación. La indignación de los tunecinos se extendió rápidamente por el país entero obligando al presidente a abandonar el país.

La rabia de esta muerte injusta e innecesaria enardeció a la multitud. Ahí se prendió una llama revolucionaria que se ha extendido de Túnez a otros países árabes como Argelia, Egipto, Yemen, Jordania, Marruecos y Libia, país este último que vive en estos días una feroz guerra civil. Los gobiernos occidentales acusan al dictador libio de crímenes contra la humanidad, por haber ordenado el bombardeo de civiles en los territorios tomados por los rebeldes.

Hasta ahora, estamos acostumbrados a ver que todo lo que acontece en estos lados del mundo tiene motivaciones religiosas. No es el caso de estas revoluciones que se han suscitado en los países árabes. No son los dirigentes de la religión islámica, ni los ayatolas los que lideran estas revueltas. Se trata de una revolución más laica que religiosa.

Dicen los expertos que internet está jugando un papel preponderante principalmente por su capacidad de convocatoria. De hecho, las primeras medidas tomadas por los gobiernos de estos países para contener y neutralizar las protestas de la población pretendieron el bloqueo de internet. Un joven ejecutivo de la compañía Google en Egipto,  vía internet, convocó las manifestaciones en la ya famosa plaza Tahir, de El Cairo, y hoy es considerado el verdadero héroe de la revolución egipcia que acabó con más de treinta años en el poder de Hosni Mubarak.

Internet y las redes sociales han servido simplemente de instrumento para que la propia sociedad que se siente humillada por sus gobiernos y regímenes dictatoriales, instalados desde hace décadas, haya explotado en rabia. No puede ser de otra manera cuando el 68% de los árabes tiene menos de 30 años, es joven, tiene toda una vida por delante y conoce la cultura occidental y no se resigna a mirar al futuro sin libertad, sin derechos y sin dignidad.

La caída de Ben Alí en Túnez y de Hosni Mubarak en Egipto es la señal de que estos pueblos pueden alzar la cabeza y acabar con las cabezas que hasta ahora han decidido por ellos. Algunos analistas han señalado que esta es la primera gran revolución del siglo XXI y apuntan que la trascendencia del momento histórico es de tal calado que estamos ante una auténtica nueva era en la historia.

Y lo que está aconteciendo es para todos una lección práctica de cómo funciona la globalización. Este conflicto anclado en lugares estratégicos de la producción petrolera mundial, ha disparado los precios del crudo y, como consecuencia de ello, nuestra economía dominicana ya se está viendo de tal manera afectada que las autoridades han advertido que es tiempo de “apretarse el cinturón”. Nada tenemos que ver nosotros con lo que pasa en Libia en estos días, pero sufrimos las consecuencias. Eso es la globalización.

En Yemen, un país pobre, dividido y al borde del abismo, las protestas contra el dictador prooccidental Ali Abdalá Saleh, que lleva 32 años en el poder, comenzaron el pasado 27 de enero. En Siria, paradigma de régimen represivo, Bachar al Assad, hijo de Hafez al Assad, en el 2000 sustituyó a su padre, que gobernaba el país1970, también se han alzado los jóvenes con menor suerte ahora; al igual que en Arabia Saudí y en Irán donde los conatos de revuelta han sido sofocados por el momento.

Lo de Libia pinta distinto. Gadafi, tan excéntrico como inmisericorde ha decidido, al parecer, que el país entero le acompañe en su caída y pelea decidido contra la Historia, consciente seguramente de que fuera de Libia ya no habrá lugar de sosiego para él. Correrá la suerte que han corrido otros conocidos autores de crímenes contra la humanidad . La Haya debería ser el puerto donde recale.

Otra vez suspendidos en un informe internacional

Otra vez suspendidos en un informe internacional

Volvemos a suspender en un informe internacional. En esta ocasión nos colocan a la cola de los países que nada o muy poco han hecho para enfrentar la trata de personas, que, según un informe del Departamento de Estado Norteamericano, afecta a más de 12 millones de personas en el mundo. Este informe, dado a conocer el pasado lunes, 14 de junio, nos ubica en la categoría tercera, la más baja, que abarca a los países “que no tomaron medidas adecuadas para detener el tráfico humano ni adoptaron “medidas significativas” para cambiar la tendencia. Washington utiliza tres categorías para evaluar la acción de los 177 países en esta materia. La primera comprende a aquellos que cumplen totalmente con el Acta de Protección de las Víctimas de Tráfico Humano. Aquí se encuentran Estados Unidos, varios países europeos y Colombia, la única nación latinoamericana en este grupo. La segunda categoría la conforman los estados que no cumplen con los estándares mínimos del acta mencionada, pero hacen “esfuerzos significativos” para alcanzarlos. Aquí se encuentran una buena parte de los países de América Latina. República Dominicana aquí estaba en el 2004. La tercera categoría comprende, como ya he señalado, a los que no tomaron las medidas correctas para detener o reducir el tráfico humano ni adoptaron “medidas significativas” para cambiar la tendencia en un futuro a corto plazo. Aquí nos han colocado junto a Cuba. El informe señala que República Dominicana es “un país fuente, de tránsito y destino de hombres, mujeres y niños víctimas del tráfico de personas, especialmente para la prostitución y el trabajo forzado”. Señala la prostitución forzada en la zona fronteriza y el turismo sexual con niños de la calle o indocumentados en las zonas costeras frecuentadas por los vacacionistas Según reportó el periódico Hoy en su edición del pasado martes, en el informe “se dice también que de 500 hombres haitianos el 21% reportó haber sido sometido a trabajo laboral forzado, aunque, precisa, que la situación no era recurrente en el sector de la construcción”. También apuntaba el periódico que “las autoridades no arrestaron a ninguna persona incluyendo oficiales con posibilidad de ser cómplices en el tráfico de personas. En ese aspecto señala que una Organización No Gubernamental (ONG) denunció que migrantes sometidos a trabajo forzado rara vez van a las autoridades por temor a complicidades entre éstos y los traficantes de personas y algunos traficantes hicieron acuerdos con las víctimas para evitar que le fueran formulados cargos. La reacción del gobierno dominicano no se ha hecho esperar. El Director de Migración, el primero en reaccionar, calificó el informe de “muy irresponsable”. Admitió el vicealmirante Sigfrido Pared Pérez que en la frontera entre Haití y la República Dominicana existe tráfico de personas, como existe en las fronteras de “todos los países del mundo”; ahora bien, “señalar que el Estado no hace esfuerzos, es muy irresponsable”. Pero después han sido otros funcionarios los que han criticado en términos similares el suspenso que nos ha dado el Departamento de Estado. Finalmente ha habido una queja oficial de la Cancillería. Estos informes de calificación, además de desnudar nuestras precariedades, sirven para que gobiernos como el de Estados Unidos decidan qué países son merecedores de su ayuda y cuáles la verán reducida por su mala nota. Muy probablemente más de uno dirá que Estados Unidos no tiene autoridad moral para señalar con el dedo a nadie y tampoco a la República Dominicana. Eso, en todo caso, no cambia las cosas, no impide que los datos del informe sean verídicos. Con matar al mensajero no hacemos nada; el mensaje seguirá diciendo la verdad.

Cuando las barbas de tu vecino...

Cuando las barbas de tu vecino...

…Veas pelar pon las tuyas a remojar, dice un refrán castellano. Lo ocurrido hace unas semanas en Jamaica, que quedó al borde de una guerra civil cuando en un operativo militar se intentó capturar al capo de la isla, ha hecho pensar a más de un analista que nuestro Caribe y Centroamérica se están convirtiendo en una “narco-región”.

Fueron más de 70 los muertos en una semana de combates callejeros. El objetivo del operativo militar era detener a Dudu, considerado en Estados Unidos como uno de los mayores narcotraficantes del mundo.

Pero por Dudu la gente se echó a las calles y enfrentó abiertamente a las fuerzas de seguridad. Sus seguidores están fuertemente armados, hicieron barricadas e incendiaron estaciones policiales. Las fuerzas de seguridad detuvieron a más quinientas personas en los días de la reyerta.

Como nuestro Figeroa Agosto, de Dudu no hay señales en Kingston. La gente lo apoya porque lo considera un benefactor y promotor comunitario en uno de los barrios más humildes de la capital. Y por eso lo defienden. Cierto que narcotrafica, pero cierto también que ha hecho por los moradores de un barrio conocido como Tivoli Gardens mucho más que los políticos. Y por eso lo defienden.

El temor es que Jamaica sea tan solo un país más de nuestra región en el que la vida de los ciudadanos empiece a organizarse y decidirse en torno al narcotráfico. Pasó también en Guatemala, donde han fracasado grandes operaciones para capturar a los cabecillas del principal cartel del país, denominado los Lorenzana. Miles de pobladores salieron armados a defender a sus "benefactores", frustrando las operaciones montadas por la DEA.

En menos de una década, todos los países han visto crecer la violencia resultado de pandillas dedicadas al narcomenudeo y dispararse la corrupción en las instituciones de seguridad por la penetración del crimen organizado. La pacifica Trinidad pasó de siete homicidios por 100.000 habitantes a más de 30. Guatemala, Honduras y El Salvador viven una guerra olvidada que los ha convertido en la región más violenta del planeta. Si en México asusta ver decapitados, en Guatemala y El Salvador las maras juegan al fútbol con las cabezas de sus víctimas.

“Centroamérica y el Caribe, leo en un amplio informe divulgado por la prensa, reúnen condiciones óptimas para convertirse en una narcorregión que podría incluir varios Estados fallidos, una violencia endémica brutal y emigraciones más masivas que las actuales. La región tiene muchos espacios con ausencia o debilidad del Estado. Esos espacios están ubicados en rutas geográficamente estratégicas para mover droga desde Colombia y Venezuela; son ideales para bodegas, laboratorios o bases logísticas, y están habitados por población pobre, fácilmente ganable por los delincuentes. Se ha formado en esos lugares un entramado de rutas múltiples que incluyen, entre otros, el Petén guatemalteco, la costa del Pacífico entre Nicaragua y El Salvador, la costa atlántica de Honduras y Nicaragua, las fronteras de Belice y Guatemala con México y la conexión por el Atlántico de toda Centroamérica con Jamaica, República Dominicana, Haití, Trinidad y todas las islas caribeñas, que, además, tienen mucho turismo y por lo tanto consumo de drogas”.

Señales de que en nuestro país el poder del narcotráfico es cada día mayor las vemos a diario y sería bueno que lo ocurrido en Jamaica nos hiciera pensar y tomar medidas porque “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”.

Esperanza para la paz

Esperanza para la paz

No es fácil encontrar en las páginas de los periódicos noticias que dejen un buen sabor de boca. Las hay ciertamente, pero de ellas no se hacen eco los medios de comunicación, por lo general. Y como “lo que no se cuenta no ha pasado”,  las noticias que llevan un poco de esperanza con los dedos de una mano se cuentan y aún sobran dedos.

Hoy, viernes, que es cuando por lo regular escribo esta columna, leo en la prensa que el presidente norteamericano ha enterrado la doctrina Bush sobre la guerra preventiva. Si es verdad que Obama ha llegado al convencimiento de que para garantizar la seguridad de EEUU es mejor tener una economía fuerte y unas buenas relaciones diplomáticas que enzarzarse en guerras, sobre todo si son preventivas, torpezas y errores como el de la invasión a Iraq no se repetirán.

Se trata de su nueva Estrategia de Seguridad Nacional que presentará hoy mismo al Congreso. Con esta nueva Estrategia, el presidente norteamericano se distancia kilómetros de su antecesor, George W. Bush, al enterrar su doctrina de la guerra preventiva y revertir los pilares de unas políticas económicas y militares que llevaron a la mayor recesión de EEUU desde la Gran Depresión.

El gobierno del país más poderoso del mundo ya no considera legítimo el uso unilateral de la fuerza. Esta es una gran noticia que da nuevas razones para la paz.

El poder, el verdadero poder disuasorio, dice Obama está en la economía y no en las armas. "El centro de nuestros esfuerzos es un compromiso por renovar nuestra economía, que es la fuente del poder de EEUU", dice en el documento que presentará a la Cámara.

Se trata, dice, de refundar la economía a base de "una mejor educación, una reducción de la deuda, una potente industria de energías limpias, una mayor investigación científica y una modernización del sistema sanitario".

La nueva doctrina subraya el grave peligro de crisis económica global. Este es el verdadero enemigo al que Estados Unidos debe temer y no a los países supuestamente terroristas.

La nueva estrategia apuesta por la diplomacia del multilateralismo de las instituciones internacionales y subraya que no es una opción "levantarse y marcharse", tal como hizo su antecesor. Más allá de una mayor cooperación con sus aliados tradicionales, el mandatario pone especial atención en lograr nuevos aliados, intentando atraer hacia la órbita de EEUU a países como China e India, y mejorar las relaciones con Rusia.

Entre los enemigos de EEUU, Obama señala el peligro que suponen para su país los programas nucleares de Irán y Corea del Norte. Pero amenaza más con aislarlos, si continúan incumpliendo sus obligaciones internacionales, que con invadirlos, como hizo Bush en Irak.

Y, en referencia a la guerra si fuere necesaria, el presidente dice que “aunque el uso de la fuerza es, a veces, necesario, siempre que podamos agotaremos otras opciones antes que la guerra y sopesaremos cuidadosamente los costes y riesgos de la acción frente a los costes y riesgos de la inacción".

Esto no quiere decir que no habrá guerras en absoluto en el futuro. “Obviamente, habrá ocasiones, dice un comentarista norteamericano, en las que habrá que usar la fuerza... Pero, para usarla menos, se necesitan otros medios con los que hacer frente a las amenazas de seguridad y poder solucionar problemas".

No todos van a estar de acuerdo con Obama. Los republicanos piensan que sin amenaza militar no se detendrán los planes nucleares de Irán y Corea del Norte. Los demócratas más progresistas entienden que se debe renunciar expresamente a la guerra preventiva en lugar de limitarse a no incluirla en la redacción de la futura estrategia de seguridad norteamericana.

Lo que está claro es que Obama se aleja años luz de su antecesor Bush. Eso es una buena noticia para el mundo.

Que aprendan de nosotros

Que aprendan de nosotros

Y me pregunto yo por qué los gobiernos europeos, norteamericano, japonés, chino, brasileño y demás países poderosos del planeta tierra no vienen a nuestra República Dominicana para encontrar la fórmula mágica que les ayude a salir de la crisis financiera y económica en la que se encuentran desde hace ya más de dos años.

Nosotros tenemos la clave. Mientras a duras penas los países más fuertes, décima a décima, van dejando atrás la dura recesión económica que paralizó y aún deflaccionó su crecimiento, nuestra altiva y atrevida economía ha crecido, según anunció con toda solemnidad y regusto el Gobernador del Banco Central días atrás, nada más y nada menos que un siete y medio por ciento.

Vamos a andar sobrados realmente pues con un crecimiento así y una inflación de poco más del dos por ciento nuestro país debería convertirse en un paraíso y en la envidia de todos. Técnicamente, dicen, con un crecimiento así no puede darse crisis.

Y yo, que de economía, por más que lo intento, no logro entender casi nada, cuando me encuentro con noticias como esta me frustro todavía más pues se desvanece mi esperanza de ver este lado de nuestra realidad con cierta claridad. No hay manera, las piezas de este complejo puzzle que es la macroeconomía no las puedo armar, me sobran unas cuantas y la imagen queda desfigurada.

Me da menos trabajo entenderlo desde el lado político. Quiero decir que comprendo que, a pocos días de unas elecciones, el gobierno aproveche toda ocasión y circunstancia para apabullar a los ciudadanos votantes con las excelencias de su gestión y lograr con ello que sus candidatos arañen unos últimos votos que aseguren al Presidente una administración de la cosa pública sin inconvenientes ni incomodidades en los próximos años. Y  quién sabe si hasta sirvan para reconsiderar el tema de la reelección, asunto sobre el que no pocos piensan que hay “gato encerrado entre macuto”.

Siempre me pregunto, y nunca encuentro la respuesta, ni nadie me la da, por qué de nuestro crecimiento económico, eso que le llaman el PIB, no se benefician los dominicanos corrientes y molientes y por qué toda la bonanza parece ir a parar a las grandes corporaciones e instituciones financieras.

Cuando la crisis mundial explotó los analistas, que nunca la advirtieron a tiempo, dijeron que sus reales causas eran la voracidad y la codicia. Las medidas de socorro aplicadas por los gobiernos así parecían haberlo entendido. A los bancos se les han impuesto unos mecanismos más severos de control para evitar que esto se repita.

Pero lo ocurrido en Europa en estos días con el caso griego y su amenaza de extender el paraguas de sus penas a otros países de la zona euro como Portugal, Irlanda y España acaba de mostrar al mundo que la recesión económica no ha quedado superada como se creía y que la codicia sigue bien viva, ahora con la especulación de los mercados que han puesto objetivo en el debilitamiento del euro, que se encuentra depreciado con respecto al dólar.

Insisto, que los señores del FMI, del Banco Mundial, de la Unión Europea y hasta el Secretario del Tesoro Norteamericano y de su Reserva Federal, se vengan por aquí para que les expliquemos cómo es que hay que hacer las cosas para salir de la crisis y para crecer sostenidamente.

Los gestores de nuestra economía dicen que, porque hicieron bien su trabajo desde que la crisis estalló, los efectos sobre nuestra economía fueron menores que los del resto de países latinoamericanos. Ahora crecemos más que nadie.

Pero, lo que sigo sin entender es porque la gente con la que a diario me cruzo en la calle y la de mi entorno lejos de mejorar tiene más difícil cada día cubrir sus necesidades y las de su familia. No lo entiendo.

El maldito de Dios

El maldito de Dios

 

Por la puerta del Domingo de Ramos, también llamado domingo de Pasión, los cristianos católicos iniciábamos ayer la Semana Santa. No se le dice Santa porque estos siete días sean más santos que los siete días del resto de las semanas del año. Se le dice Santa porque en estos días celebramos de manera más solemne y especial el gran misterio de nuestra salvación, ese empeño loco de un Dios apasionado por nosotros, sus hijos, que quiere que nuestra vida sea plena y para siempre. Para ello se hacía necesario vencer a un enemigo del ser humano que parecía invencible, la muerte. Sólo así la vida tiene futuro.

Es la fiesta de la Pascua, que significa paso y se refiere a ese paso que Jesús dio de la muerte a la vida al aceptar, como colofón de su misión, entregar su vida en el madero en el que eran ajusticiados los malhechores de lesa patria. En Jesús de Nazaret, la Pascua es, incluso, más que pasar de la muerte a la vida, es pasar de la deshumanización a la rehabilitación de la condición humana.

A Jesús lo matan las élites políticas y religiosas de su pueblo. Lo hacen pasar por subversivo y criminal y le asignan el tipo de muerte reservado para esta calaña. Para los judíos el que muere en la cruz es “maldito de Dios”. Así lo prescribe el libro del Deuteronomio: “Si un hombre es condenado a muerte por su pecado y muere colgado de un madero, su cadáver no quedará sobre el madero durante la noche, sino que lo enterrarás el mismo día, pues el que cuelga del madero es maldito de Dios”.

También los romanos tenían la crucifixión como ejecución de la pena máxima. Era el “crudelísimo y horribilísimo suplicio” para los esclavos y los que no eran romanos sorprendidos en faltas como la rebelión. En los territorios ocupados de Palestina a los romanos les venía bien la crucifixión pues les ayudaba a mantener sometidos a los judíos metiéndoles el miedo en el cuerpo y garantizar su sumisión.

Esta es la muerte que le cuadra a Jesús, tanto por el lado romano, como por el lado de los suyos. Es la muerte propia de un maldito de Dios y abandonado de los hombres.

Un centurión que presenció los hechos del Calvario reconoce en Jesús la inocencia y declara que era un hombre verdaderamente justo, no un maldito. Justo en la mentalidad de Israel es el que realiza el Objetivo de la Ley. Jesús dio a la Ley su verdadero cumplimiento; para ello y por ello transgredió las normas inútiles, denunció la ridícula vivencia del sábado, abrió nuevos caminos, acogió a todos, incluso a los paganos. Y todo eso en aquel tiempo y en aquel pueblo era un delito.

Abandonado de todos, Jesús sólo confía en el Padre que es también responsable de lo que le acontece.. A él se dirige, colgado del madero, con palabras que salen del fondo de su condición de Siervo Sufriente: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

La respuesta vendría tres días después, o mejor, unas cuantas horas después repartidas a lo largo de tres días, la tarde noche del viernes, el sábado y las primeras del día del sol, el primero de la semana, que luego, y precisamente por la resurrección se llamará domingo, día del Señor.

Y, puesto a transgredir, Jesús se saltó los convencionalismos incluso a la hora de resucitar. En lugar de escoger a sus compañeros de los tres últimos años de su vida, privilegia a unas mujeres para que tengan ellas la primicia del mayor acontecimiento de la historia humana: que el Dio que se humanizó naciendo en Belén y que destinado a ser el Mesías murió en la cruz como un maldito de Dios, ha vencido a la muerte para que todos los hombres tengan vida en plenitud.

Felices Pascuas

De nuevo el

De nuevo el

En estos días se ha vuelto a hablar del “barrilito” de los senadores, ese dinero extra de que disponen nuestros honorables representantes en la Cámara Alta concebido para obras sociales pero puesto permanentemente bajo sospecha porque permite un sin número de artimañas que van desde el nepotismo hasta el enriquecimiento personal.

En estos días el tema vuelve a ser de actualidad al pedir la Junta Central Electoral que se suspenda por el tiempo que dure la campaña para que los aspirantes no tercien en el torneo de las elecciones en condiciones desiguales. Al aspirar a la reelección varios de los actuales senadores el dinero de ese barrilito, tememos todos, se convertirá en cuartos para la campaña y se descuidarán los programas sociales que están comprometidos.

En su día el columnista de este periódico, Juan Bolívar Díaz escribió un artículo muy clarificador sobre este tema. Decía que el barrilito se estaba convirtiendo en un “abuso de los recursos del Estado por parte de quienes están llamados a regularlos y supervisarlos”.

Los senadores se han sentido molestos con esta propuesta de Juluio César Castños Guznán y no aguantan bien que los periodistas les cuestionen sobre el asunto. El pasado viernes el propio presidente de la Cámara, que se postula nuevamente como senador por el Distrito Nacional, llamó irrespetuoso a un periodista de El Caribe que insistió en pedir su opinión sobre las declaraciones del máximo representante del organismo electoral dominicano.

Según señala Díaz en su artículo al que me he referido un senador recibe 150 mil pesos de sueldo base. A ello se añaden otros 50 mil para gastos de representación, más 25 de viáticos y otra cantidad igual por concepto de hospedaje. Por cada sesión a la que asisten perciben 3 mil 500 y 2 mil 400 por cada reunión de las distintas comisiones de las que forman parte. Es decir, los ingresos netos por ser senador son de unos 300 mil.

Y hay que tener en cuenta que por parte del Estado corren también el salario de los empleados del senador en sus dos oficinas, una en la sede central y otra en la provincia. En una de estas oficinas los empleados, según cuenta Juan Bolívar Díaz, son “13, que incluyen un “asesor de imagen”, dos asistentes, dos secretarias, cuatro encargados de seguridad (aparte de varios militares que los cuidan), dos choferes y apenas un asesor de proyectos. Antes del último incremento salarial del 15 por ciento, el costo de estos era de 289 mil al mes. El salario máximo era de 45 mil pesos. En la provincial tenían otros 142 mil 500, para pagar 11 empleados más, con un salario máximo de 25 mil. Aunque la suma da 431,500, tenían un tope de 470 mil pesos”. Con fondos públicos se pagan también los servicios, el alquiler y para combustible disponen de una asignación de 190 mil mensuales.

Lo del barrilito, al que técnicamente llaman “Fondo Mensual para la Gestión Provincial, Asistencia Social e Institucional de la Oficina Senatorial”, es aparte. Según la población de la provincia a la que representa, el dinero de que dispone cada senador para proyectos y obras sociales oscila entre 400 y 900 mil. Ese cálculo se estimó en base a un peso por ciudadano.

En su día la periodista Alicia Ortega denunció que los dineros de este Fondo se estaban usando indebidamente, sobre todo en las oficinas provinciales al rebasarse los topes salariales de algunos empleados, muchos de ellos familiares del senador. Fue clamoroso el caso de Valverde Mao donde una empleada doméstica estaba en nómina con 20 mil pesos y tan solo cobraba 5 y ni sabía que era empleada del Senado.

Honestamente creo que la petición de la Junta Central Electoral de que se suspenda hasta mayo el barrilito es sensata pues ayudaría a que cada uno de los actuales senadores que aspiran a reelegirse no caigan en la tentación de usar esas colosales cantidades de dinero en la campaña electoral. Alguien dirá que cada candidato saca de donde puede el dinero de su campaña, pero es que en el caso que nos ocupa, un centavo desviado a la campaña es un centavo arrebatado al ciudadano.