¿Ludismo en la CEDEE?
La mayoría de los periódicos del pasado jueves colocaron como noticia de portada el apagón general que sufrió el país en la tarde del miércoles, producido, según las primeras explicaciones dadas por el superintendente de electricidad, Francisco Méndez, al dispararse las plantas AES-Andrés, de Bocachica y San Felipe, de Puerto Plata. Estas dos plantas, de acuerdo a los técnicos, arrastraron a las demás provocando el black out.
Pero, esa misma mañana los comentaristas de radio se apartaban de la explicación oficial y empezaban a hablar de sabotaje en protesta por las cancelaciones, una trescientas según dijo la prensa, de empleados de la CEDEE que la nueva administración había llevado a cabo en días atrás.
Un comentarista dijo, muy seguro de sí mismo, que nadie en este país se cree que lo del apagón no fuera un sabotaje. Poco a poco esta hipótesis fue tomando cuerpo y ya la prensa vespertina hablaba claramente, también en primera página, de esa posibilidad.
Pocas horas después el superintendente de Electricidad abrías las puertas a eta sversión al confirmar la detención de 10 personas de la empresa, a quienes no identificó para no entorpecer las investigaciones, y no descartaba que el black out fuera realmente un sabotaje. Esta hipótesis se reforzaba al desmentir unas de las empresas que en sus instalaciones se hubiera originado el apagón pues, al momento de producirse su planta operaba con toda normalidad.
Es de suponer que en los próximos días este asunto se aclare. Y es importante que así sea para que aquellos que quieren poner un poco de orden en este caos de la energía eléctrica sepan con quien bregan y a quien se están enfrentando cuando tomen medidas que no sean del agrado de muchos.
Unas de las críticas del señor Marranzini a la anterior administración de Segura fue que la CEDEE estaba sobredimensionada en su nómina y que ninguna solución habría para el problema energético del país si no se la reducía a los niveles necesarios para su operatividad. Nadie debe esperar, ahora que el señor Marranzini es responsable directo de la institución, que se olvide de esos correctivos que propagó y que renuncie a llevarlos a cabo.
Si se confirman estas sospechas tendríamos que aceptar que el apagón del pasado miércoles fue un sabotaje al más puro estilo ludista. El ludismo emergió en aquellos años del siglo XVIII cuando comenzó la era industrial a desarrollarse con fuerza y los pequeños talleres manufactureros fueron reemplazados por las máquinas industriales que consiguieron elevar la producción reduciendo los costos de empleo.
A este movimiento le vino el nombre de un ciudadano inglés llamado Nedd Ludd, de dudosa existencia real. Este hombre, dicen, pensó que la mejor resistencia a la pérdida de empleos que estaba generando la aparición de las máquinas industriales, era sencillamente destruirlas. Según la leyenda popular, en 1779, se deshizo de un telar mecánico que representaba para él, la fuente de sus desgracias.
¿Estamos ante una reedición del ludismo? No lo sé, pero no estaría de más tener ojo avizor en este asunto. Al señor Marranzini no se lo van a poner fácil. Altos dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana ya se han apresurado a protestar contra las cancelaciones de sus compañeros en la CEDEE. El presidente del Senado calificó de masivas e injustas estas cancelaciones y advirtió que la medida no es “buena consejera”. A cualquier lector estas expresiones de tan alto dirigente peledeista suenan a advertencia y, quizás también, a amenaza.
¿Nuevas medidas en la CEDEE serán respondidas con más black out?
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