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desdeotraorilla

Color de hormiga

Mientras la lluvia caía intensamente el pasado viernes, comentaba un pequeño grupo de gente de mi parroquia que se reúne cada día para la misa de la noche, sobre “lo mal que se va a poner la situación económica” para ellos si en verdad el gobierno sube los precios de los combustibles, como ha anunciado. Curiosamente, y para mi sorpresa, no estaban hablando de Sobeida, que es al parecer el tema que todo el mundo tenía en boca.

La gente sencilla, la que se traga un cable, esa gente que coge gripe antes de que llegue el virus, no sabe de indexación ni de cosas de esas con las que el Ministro de Hacienda ha tratado de explicar la búsqueda desesperada de cuartos en la que anda metido el gobierno.

Pero sí sabe que, si sube el precio de los combustibles, por decreto o por aprobación del congreso, subirá también, y seguramente en una proporción desmedida, el precio de los pasajes, tendrá que pagar más por lo que compra en el colmado, la factura del supermercado tendrá más de un cero añadido a la derecha y no podrá hacer frente a tanta adversidad porque no recibirá compensación con un equitativo aumento de sus ingresos.

Piensa Eduardo, sin duda con mucha simplicidad, que el gobierno resuelve sus urgencias aplicando impuestos, los industriales, por su parte, remedian el aumento de los costos de producción colocando sus productos en el mercado a un precio mayor, salvando así sus niveles de ganancia. Son los consumidores los que no tienen opciones, al menos que no sea la de privarse incluso lo necesario para una digna supervivencia.

El proceso es realmente simple. La gente ve claro que es al ciudadano de a pie al que le va a tocar una vez más hacer frente a esta nueva adversidad “a mano pelá”. Poco le va a importar si el aumento a los combustibles se hará mediante una resolución “porque la indexación a los combustibles no es un impuesto que necesita ser aprobado por el Congreso Nacional”, como explicaba el señor Vicente Bengoa, o mediante cualquier otra patraña que dé legalidad a lo que a todas luces es un serio contratiempo para los pobres.

Tampoco a la gente le sirve de mucho que el presidente del PRD llame a la “a resistir por todos los medios democráticos a su alcance” este aumento en los precios de los combustibles que se propone hacer el Gobierno en los próximos días. El aumento irá como quiera.

No cambiará la decisión tomada las advertencias hechas por el asesor industrial del Poder Ejecutivo. Antonio Isa Conde, lamenta que, para solventar el déficit que existe en la generación de energía, en vez de eliminarse los subsidios al sector eléctrico y hacer más eficiente el cobro del servicio, el gobierno pretenda ahora aumentar el impuesto a los combustibles, cuando con medidas como estas quien queda claramente perjudicado es el consumidor, el ciudadano. También la gente lo lamenta.

Es muy desigual la situación para el gobierno y para los gobernados. El primero necesita sacar cuartos y encuentra fácil el modo de hacerlo. A los segundos, en cambio, no les queda más remedio que ponerse a sacar cuentas y ver a que renuncian para poder llegar a fin de mes.

Desigual e injusto.

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