A mal tiempo buena cara
“Latinobarómetro” es un estudio de opinión pública realizado por Corporación Latinobarómetro”, una ONG sin fines de lucro con sede en Santiago de Chile, que, a base de encuestar a casi 20 mil personas de los 18 países de nuestro continente, que representan a unos 400 millones de latinoamericanos, ha investigado la percepción que nosotros tenemos de nosotros mismos y con respecto al mundo.
A parte de los datos locales que ilustran la percepción de cada país, en términos globales el estudio concluye que, a pesar de la severidad de la crisis, la sonrisa aflora en labios de los latinoamericanos y el optimismo de cara al futuro se abre camino entre tanta pesadumbre.
Dice el estudio que a la cabeza están los brasileños. Esto tiene su lógica. Para los analistas de la crisis mundial este país sudamericano es la potencia emergente de mayor garantías en estos momentos por lo que no debe extrañar que sus ciudadanos sean los más optimistas de todos.
También queda muy bien parado en el informe el presidente Barack Obama. El apoyo a EEUU va creciendo en la región gracias a las nuevas maneras de hacer política de su presidente. La estrategia de Chavez de eclipsarlo no parece estar funcionando, ni siquiera en Venezuela.
Recuerdo que hace ya unos cuantos años, cuando los sacrificios de la crisis se trasladaron a los ciudadanos, los gobiernos insistían mucho en un argumento que a mí siempre me pareció perverso, pero, tengo que reconocerlo, sirvió para contener las iras de la gente y neutralizar cualquier reacción desestabilizadora de las masas. La frase, “estamos mal, pero vamos bien” no deja de ser cínica, pero ha funcionado y Latinobarómetro lo estaría ratificando.
Una de las preguntas formuladas en esta encuesta decía así: “¿Va usted y su familia en la dirección correcta?”. Con la crisis que enfrentamos, con decenas de millones de personas en desempleo, que no logran rebasar, por más que lo intentan, los umbrales de la pobreza, la respuesta lógica debería haber sido realmente catastrófica.
Pues no ha sido así y no lo entiendo. El 78% de los ciudadanos de los 18 países de América Central y del Sur cree que la marcha de su situación y de su familia es óptima.
Algo parece moverse en Latinoamérica que despierta el optimismo de un continente históricamente castigado por las dictaduras, la corrupción, la desigualdad y la más absoluta de las pobrezas. No se puede decir que todos esos problemas hayan desaparecido, pero quizá, señalan algunos analistas, mirando el fatalismo del resto del mundo ante la crisis, y la serenidad con que aquí se han vivido estos meses atrás los avatares de la globalización, nos atrevemos a ser más optimistas que nadie.
O puede también que al ganar respeto internacional alguno de los nuestros, como Brasil y Argentina, nos contagiamos todos de la euforia.
Hasta un 91% de los brasileños consultados confían en su presente y en su futuro, y un 75% se muestra muy de acuerdo en afirmar que su país va por el camino adecuado. Este optimismo es comprensible si, como dice el Fondo Monetario Internacional Brasil será en 2020 la quinta economía del mundo
No sonríen solo los brasileños. Lo hacen también los chilenos, los salvadoreños, los uruguayos y los panameños.
Nosotros, en cambio, percibimos de manera distinta las cosas. Según el informe República Dominicana es el país de América Latina en el que los ciudadanos de manera más contundente piensan que el mundo marcha mejor que el país. Y como nosotros piensan los guatemaltecos, hondureños, venezolanos, ecuatorianos, mexicanos, argentinos y peruanos.
Yo me quedo con mi escepticismo. Ser optimistas no cambia la realidad, aunque tal vez noS deja en mejores condiciones para soportarla.
0 comentarios