¿Crecimiento económico o crecmiento de la pobreza?
Dicen los expertos en economía, al menos lo dijo en estos días un alto funcionario de una también alta institución financiera internacional, que el manejo de la crisis en nuestro país ha sido el adecuado y que por ello no nos ha afectado tanto.
El Gobernador del Banco Central, por su parte, informaba el pasado jueves que en los primeros nueve meses del año en curso nuestra economía creció algo más de un dos por ciento. Si comparamos nuestros números con los de los países desarrollados, los europeos por ejemplo, que lanzan las campanas al vuelo diciendo que ya están saliendo de la depresión porque han crecido en el último trimestre un cero y poco más por ciento, efectivamente los nuestros parecen datos más que saludables y hasta envidiables.
De economía no entiendo y no quisiera que me tomaran el pelo. No me basta que digan que una cosa es la macroeconomía, que es la crece, la que parece consolidada, y otra la microeconomía, que es con la que nos manejamos los ciudadanos. Esta economía no ha crecido y si algún experto economista dice que sí, sencillamente yo me niego a creerle.
La realidad con la que la gente se maneja no habla de crecimiento, ni de estabilidad sino de lo contrario. Con más dinero se compra menos y la cosa empeora cuando los pesos escasean porque se han reducido los ingresos en el hogar por causa de la pérdida de empleo.
Yo vivo y trabajo en San Cristóbal, que cada vez, por cierto, la siento más sur profundo que nunca. En estos días, el cierre de una empresa de la zona industrial de Itabo, en Haina, dejó sin trabajo a unos mil quinientos trabajadores de esta ciudad que laboraban en esa empresa que, como consecuencia de la crisis, ha decidido hacer sus maletas e irse con su música a otra parte, creo que a México.
Imagino que estos mil quinientos trabajadores y trabajadoras de San Cristóbal formarán parte de ese inmenso ejército de nuevos pobres que, según datos de la CEPAL conocidos en estos días, han ingresado en nuestro continente al club de los menesterosos. Tras seis años de reducción de la pobreza, dice la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, de la Organización de las Naciones Unidas, nueve millones de nuevos pobres ha dejado en nuestro continente esa crisis que, según dicen otros expertos, hemos sabido manejar bien. Así las cosas, los que no pueden cubrir sus necesidades básicas alcanzan ya los 189 millones de personas.
A todo ello habría que sumar, señala la CEPAL que se incrementará también en cinco millones el número de los indigentes del continente llegando con ellos a los setenta y seis. Es decir, que de los más de quinientos millones de habitantes que vivimos en este pedazo del planeta, doscientos sesenta y cinco son, o pobres, o indigentes.
La CEPAL advierte de que con estos datos se retrasará el cumplimiento del primer Objetivo de Desarrollo del Milenio de la ONU, que no era otro que erradicar el hambre y la pobreza extrema para 2015.
Los nueve millones de nuevos pobres equivalen, siempre según datos de la CEPAL, a casi un cuarto de la población que había superado la pobreza entre 2002 y 2008. O sea, que personas que habían logrado sacudirse de su pobreza logrando satisfacer sus necesidades básicas han retornado de nuevo a los tiempos de la precariedad e insuficiencia.
Me gustaría que alguien me explicara cómo se pueden dar a la vez crecimiento económico y crecimiento de la pobreza. Tal vez la mejor explicación sea muy simple, que crecen los de siempre y decrecen los de siempre también.
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